Posturas y posiciones para amamantar*

*Documento original de http://albalactanciamaterna.org/lactancia/claves-para-amamantar-con-exito/posturas-y-posiciones-para-amamantar/

Postura:

Es la forma en que se coloca la madre para amamantar.

Las hay diversas, todas sirven y la elección de una u otra dependerá del lugar, las circunstancias o las preferencias de cada madre.

Posición:

Es la forma en que es colocado el bebé para que mame.

También las hay diversas y todas pueden servir, aunque en función de las circunstancias unas pueden ser más eficaces que otras. Lo importante es que nunca ha de doler.

Sobre posturas y posiciones

Lo normal es pasar muchas horas totales al día amamantando, si no buscamos estar cómodas sufrimos dolor de espalda y las tomas se nos harán interminables. Es buena idea tener preparado un lugar cómodo para amamantar durante el día que puede ser por ejemplo un sillón. Es buena idea disponer también de cojines para poder apoyar los brazos mientras sujetas al bebé o apoyar al bebé si ocasionalmente necesitas una mano libre, y en caso de estar sentada, un reposapiés.

Antes se recomendaba a la madre tener la espalda recta y bien apoyada, con los hombros hacia atrás, pero recientemente se ha descubierto que los bebés maman mejor cuando la madre está reclinada hacia atrás. También se puede amamantar estirada. Lo importante es no amamantar nunca encorvada sobre el bebé. En el cualquier caso es importante prever un buen apoyo en la zona lumbar y cervical mediante cojines o similar. A ser posible también en la corva de las rodillas.

Puesto que las tomas de las primeras semanas suelen ser prolongadas, siempre es recomendable, antes de empezar, el prever de tener a mano todo aquello que se pueda necesitar (pañuelos, teléfono, mando a distancia, libro, vaso de agua, etc….).

Posición del bebé al pecho

Aparte de que, para amamantar, la madre disponga de varias posturas entre las que escoger, también existen distintas posiciones para colocar al bebé y múltiples combinaciones de ambas.

posicion bebe

En cualquier caso y sea cual sea la postura o posición escogida, es importante verificar que elagarre del bebé al pecho, así como su succión, sean correctos, con la boca bien abierta, los labios evertidos, la lengua debajo del pezón y con nariz y barbilla tocando el pecho.

¿Y no se ahogará?

Los bebés nacen con un fuerte instinto de supervivencia, y se apartan con decisión de cualquier cosa que les obstruya las vías aéreas. De hecho, cuando un bebé está resfriado y la mucosidad retenida en la nariz le impide respirar por ésta, se aparta del pecho echando la cabeza hacia atrás por no poder mamar y respirar por la boca al mismo tiempo. No es necesario pinzar el pecho con los dedos ni apartar la nariz del bebé. La característica “naricilla chata” de los bebés les permite respirar por los orificios nasales aunque tengan el rostro literalmente pegado al pecho materno.

El agarre espontáneo y la postura biológica

Igual que todas las demás crías de mamíferos nuestro bebé es capaz de alcanzar el pecho y mamar por sí mismo correctamente si se lo permitimos.

Todo fluye mejor cuando no se siguen técnicas y dejamos que todo surja de modo espontáneo. Para ello, debes estar semi-acostada o sentada con la espalda reclinada hacia atrás, y colocar el bebé boca abajo sobre ti, con la cabeza situada entre tus pechos descubiertos, de modo que no quede ni un trozo del cuerpo de tu bebé que no esté en contacto con el tuyo. No es necesario sujetarlo, solo vigilarlo, porque la propia gravedad lo mantiene firme.

agarre-espontaneo

Permite que tu bebé cabecee, busque y escoja un pecho y golpee repetidamente con la barbilla hasta prenderse solo. Puede tardar entre 10 y 60 minutos si acaba de nacer, menos de 10 minutos si ya lleva tiempo mamando. En ocasiones, el tamaño y forma del pecho pueden dificultar el proceso. Si este es tu caso puedes ofrecerle el pecho sujetándolo entre los dedos pulgar e índice, como si se tratara de un sándwich.

La postura ventral, a la que también se la ha denominado de “crianza biológica“, en contacto directo cuerpo a cuerpo, es la que adoptan instintivamente todas las crías de primates para mamar. Se ha comprobado que los bebés humanos pueden mamar con eficacia y sin dañar a su madre en esta posición aunque tengan alguna limitación mecánica de la succión.

Otras posiciones de la madre para amamantar:

  • Sentada
  • Estirada
  • De pie
  • A cuatro patas

Posición del bebé al pecho

Aunque lo más habitual es amamantar sentada o estirada con el bebé frente a la madre, son muchas las posiciones a las que se puede llegar a recurrir:

Postura sentada – Posición estirado: El bebé estirado frente a la madre en contacto con su cuerpo, mamando de un pecho y con sus pies hacia el otro pecho. Es la más habitual.

amamantar-sentada

Una variante de la posición anterior es colocar al bebé de forma inversa, también estirado y girado hacia la madre, pero con los pies hacia el otro lado. Esta variante no es tan frecuente pero puede ser útil si el bebé rechaza, por la razón que sea mamar de un pecho. Si se le coloca en el pecho que rechaza del mismo modo en que mama del otro, es posible que lo acepte.

Postura sentada – Posición “de rugby”: El cuerpo del bebé pasa por debajo del brazo de la madre y sus pies apuntando a la espalda.

LACTANCIA - POSICION RUGBY 2

Esta posición es muy útil para drenar los conductos que se encuentran en la cara externa de los pechos y así prevenir, o si es el caso curar, posibles obstrucciones o mastitis que, aunque puede darse en cualquier zona del pecho, suelen ser más frecuentes en ésa.

Tanto las posición estirada como la “de rugby” funcionan perfectamente bien si la madre, en vez de estar sentada, está colocada en postura semi-reclinada.

Postura sentada – Posición caballito: En esta posición el bebé está sentado a horcajadas sobre una de las piernas de su madre.

amamantar-postura-caballito

Aunque poco frecuente, esta posición puede ser muy útil con bebés con dificultades para fijar el pecho, bien por retrognatia (maxilar inferior corto o retraído) u otras causas.

En esta posición conviene que, al introducir el pecho en la boca del bebé, el pezón apunte “hacia arriba” en dirección a su paladar, de forma que una buena porción de pecho descanse sobre el labio inferior facilitando el agarre.

Postura estirada – Posición estirado (en paralelo): En este caso tanto la postura como la posición son frecuentes ya que de este modo se facilita el descanso de la madre. Es especialmente útil si la madre todavía siente molestias tras el parto, sobre todo si ha sido sometida a una episiotomía o cesárea.

amamantar-estirada

También es muy útil para amamantar por las noches o si simplemente se quiere descansar un rato.

Postura estirada – Posición estirado (en paralelo inverso): En este caso la posición del bebé es menos frecuente que la anterior pero hay madres que se sienten cómodas con ella y también puede ser útil, igual que la postura “a cuatro patas”, en caso de obstrucciones o mastitis agudas localizadas en la parte superior del pecho.

amamantar-inverso

Postura “a cuatro patas” – Posición “boca arriba”: Esta postura es poco frecuente en el amamantamiento diario.

amamantar-cuatro-patas

Pero se trata de un recurso a utilizar en el supuesto de que la madre tenga una obstrucción o mastitis aguda localizada en la parte superior del pecho, ya que de ese modo se facilita el drenaje de esos conductos.

Todas estas posiciones son propias de bebés con una autonomía de movimientos todavía muy limitada. Los bebés más mayorcitos pueden mamar cómodamente en las posiciones más inverosímiles.

Lo importante es saber que no existe una única postura o posición correcta apta para todos los binomios madre / hijo, sino que cada binomio tendrá que buscar las posturas y posiciones que mejor se adapten a sus mutuas preferencias y también a las características físicas de ambos.

Cómo colocar el bebé al pecho paso a paso

  1. La madre se sitúa en la postura elegida apoyando bien espalda y pies.
  2. Se acerca el niño al pecho allí donde quede éste sin desplazarlo.
  3. Se coloca al bebe perpendicular a la orientación del pezón.
  4. Se enfoca nariz – pezón.
  5. Antes de abrir la boca, sin necesidad de ladear, doblar o girar el cuello, el pezón ha de estar frente a la nariz del bebé.
  6. Cuando abre la boca, acercar al bebé con rapidez y decisión al pecho.
  7. Madre e hijos han de quedar cuerpo contra cuerpo (frente a frente)
  8. El pezón ha de quedar apuntando al paladar del bebé.
  9. Nunca el pecho ha de ir hacia el bebé, es el niño el que va hacia el pecho.
  10. La cabeza del bebe no ha de quedar en el hueco del codo, sino en el antebrazo.
  11. La madre no sujeta al bebé por las nalgas con esa mano, sino que ésta queda a mitad de la espalda, aunque puede sujetarlo con la otra.
  12. Es recomendable evitar el uso de ropa o mantas que aumenten la distancia del bebe al pecho.

Signos de buena posición

  • La cabeza y el cuerpo del bebé están en línea recta.
  • La cara del bebé mira hacia el pecho.
  • La madre mantiene el cuerpo del bebé cerca de ella.
  • Si el bebé es un recién nacido, la madre lo envuelve en un abrazo. No lo sujeta solamente de la nuca y los hombros.

Signos de buen agarre

  • El mentón y la nariz del bebé están cerca del pecho de la madre.
  • Los labios del bebé están evertidos, sobretodo el inferior bien doblado hacia abajo.
  • La boca del bebé está bien abierta.
  • Se observa más areola por encima de la boca del bebé que por debajo (agarre asimétrico).

Signos de buena succión

Al inicio la succión es rápida y superficial. Después de alrededor de un minuto cambia a succiones lentas y profundas, con pausas intermedias. El ritmo normal de la succión de un recién nacido es de ciclos encadenados de 10 a 30 succiones en los que el bebé respira con normalidad sin necesidad de interrumpir la succión. Si tu bebé realiza de 3 a 5 succiones consecutivas, seguidas de una pausa de la misma duración del episodio de succión para poder respirar, probablemente tenga una succión inmadura y ello pueda causar dificultades para que se alimente bien.

Lo normal es que si hay silencio ambiental puedas escuchar como traga durante unos minutos en cada toma mientras observas un movimiento mandibular amplio que denota que está tragando.

Además podrás ver que:

  • La lengua del bebé está debajo de la areola.
  • Se observa un movimiento en el punto de articulación de la mandíbula.
  • La mejillas no se hunden, sino que se ven redondas y llenas.

A tener en cuenta

La posición del niño al pecho es uno de los aspectos que más influyen en el éxito de la lactancia.

La lactancia materna es un proceso activo por parte de sus dos protagonistas, madre e hijo. Por un lado la leche no espera pacientemente en el pecho a que alguien la saque, sino que es empujada por la acción de una hormona, la oxitocina. El bebé tampoco es pasivo, no espera con la boca abierta a que le caiga la leche que gotea sola, sino que tiene que hacer unos movimientos de succión determinados para obtener toda la leche que necesita. Para que todo este proceso sea óptimo, la posición y la succión del bebé ha de ser correcta y la lengua tiene que tener total movilidad ya que pueden surgir problemas si el frenillo sublingual es corto.

Ir alternando diversas posiciones facilita el correcto drenaje de todos los conductos del pecho y previene la aparición de obstrucciones y mastitis.

La lactancia materna no es un proceso totalmente instintivo en el ser humano sino que precisa de un aprendizaje social. Ver a otras madres amamantar correctamente a sus hijos facilita que el propio bebé mame en posición adecuada.

Se ha observado que, cuando en el mismo momento de nacer (antes de lavarlo, pesarlo, practicar profilaxis oftálmica o cualquier otra maniobra; a veces incluso antes de cortar el cordón) un recién nacido es colocado desnudo sobre el cuerpo desnudo de su madre, y se le deja con ella durante dos horas sin interrupciones, casi todos los bebés se arrastran por si mismos hacia el pecho, localizan el pezón y maman de forma espontánea en posición correcta, en un momento variable entre unos 20 minutos y algo más de una hora después del parto.

Sin embargo, también se ha observado que muchos recién nacidos no consiguen mamar correctamente si están bajo los efectos de la peridural administrada a la madre durante el parto, o si son separados de la madre durante más de 20 minutos (entre el minuto 20 y 40 postparto), aunque luego les vuelvan a dejar en contacto con la madre. Cuando coinciden ambos factores (peridural y breve separación) casi ningún recién nacido logra mamar en posición correcta.

Los factores que favorecen la posición correcta del bebé al pecho son:

  • Una buena información de la madre.
  • El inicio temprano de la lactancia materna.
  • Evitar el uso de chupetes y biberones para prevenir el Síndrome de Confusión de Pezón.
  • Apoyo profesional durante la estancia hospitalaria.

Los signos y síntomas de un Síndrome de Posición Inadecuada pueden ser:

  • Mejillas hundidas, succión rápida y ruidosa, movimientos periorales.
  • Dolor y grietas en los pezones.
  • No soltar el pecho por si mismo.
  • Ingurgitación, a veces mastitis.
  • Reflejo de eyección intenso y repetido.
  • Atragantamiento, a veces rechazo del pecho.
  • Vómitos y regurgitaciones.
  • Escaso aumento de peso.
  • Tomas frecuentes y prolongadas (las tomas de más de una hora que casi se empalman unas con otras, pueden ser normales en algunos niños de pocas semanas, pero también pueden ser indicio de mala posición, por lo que ante la duda es conveniente verificar la posición y la succión del bebé).

Los signos de un Síndrome de Confusión de Pezón debido a la interferencia de chupetes y biberones pueden ser:

  • El bebé se “pelea” con el pecho en algunas tomas, parece nervioso, confundido y acaba agarrándose correctamente después de un rato que parece que no lo consigue. Es posible que al principio lo haga solo en alguna toma, pero si la interferencia con tetina sigue lo normal es que acabe haciéndolo en todas las tomas y que incluso en algunas no logre cogerse al pecho, hasta que deje de mamar por completo.
  • Cuando se agarra la boca del bebé esta muy cerrada, solo es capaz de abarcar el pezón y no la areola.
  • Y la posición y movimientos de la lengua difieren, el bebé tiende a mover la lengua delante del pezón en vez de colocarla debajo.

Algunos factores físicos, tanto por parte del bebé (frenillo lingual corto, retrognatia, ….) como de la madre (tamaño y orientación del pecho o el pezón, …) pueden dificultar un correcto agarre del bebé al pecho. En algunos casos habrá que intervenir externamente (cortar el frenillo corto), en otros es posible que el problema solo se de en según que posiciones. Si éste es el caso será cuestión de identificar qué posición es la más adecuada a ese binomio madre / hijo.

Los pezones planos o invertidos no tienen por qué ser un obstáculo para una correcta posición, ya que el bebé mama de la areola, no del pezón.

El uso de pezoneras puede ser útil en algunos casos difíciles en los que el bebé es incapaz de agarrar el pecho de cualquier otro modo, pero también puede ser causa de otros problemas, como bajada de producción de leche, por lo que su uso ha de ser muy prudente.

Hacer “la pinza” o sea sujetar el pecho entre los dedos índice y corazón, puede ser factor de riesgo para una mala posición y succión, ya que impide al bebé abarcar bien el pecho con la boca. También puede aumentar el riesgo de obstrucciones. Si hubiera que sujetar el pecho con una mano, mejor hacerlo con el pulgar y el índice colocados “en forma de C” arriba y debajo de la areola y sin comprimir el pecho.

Reconducir una posición o succión inadecuada hasta conseguir una lactancia materna exitosa y satisfactoria es posible, con información, paciencia y apoyo adecuados.

Bibliografía:

  1. La lactancia materna. Lawrence, R.A. Mosby / Doyma Libros, S.A. Madrid 1996
  2. Lactancia materna. Manual para profesionales. Royal College of Midwives. ACPAM. Barcelona 1994
  3. La lactancia materna. Aguayo, J. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2001
  4. Manual práctica de lactancia materna. ACPAM. Barcelona, 2004

Enlaces de interés:

http://www.biologicalnurturing.com/

 

Resumen preparado por Eulàlia Torras, asesora de ALBA Lactancia Materna.
Revisado por Maria Berruezo, asesora de ALBA Lactancia Materna.

sobre el Destete

Extraido del siguiente enlace: http://www.llli.org/lang/espanol/destete.html

La hora del destete

(A Time to Wean)

DRA. KATHERINE A. DETTWYLER
DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA
TEXAS A & M UNIVERSITY
COLLEGE STATION TEXAS
(Breastfeeding ABSTRACTS, Ag. 1994, Vol. 14, nº 1)

En los EE.UU. las mujeres reciben consejos contradictorios respecto a cuándo deben destetar a sus hijos. La Academia Americana de Pediatría recomienda 12 meses, OMS y UNICEF recomiendan al menos dos años. Muchos médicos consideran que seis meses constituyen una lactancia “prolongada” y algunos profesionales de la salud cuestionan los motivos de las mujeres que amamantan a sus hijos más de un año. Por su parte, las mujeres ocultan que amamantan a niños mayores para evitar la desaprobación de los profesionales de la salud y de los miembros de la familia. A partir de estudios antropológicos sabemos que en muchas culturas no occidentales las mujeres amamantan rutinariamente a sus hijos hasta los tres o cuatro años. ¿Son ellos los excéntricos o lo somos nosotros? ¿Podemos fijarnos en otros animales para determinar cuál sería la edad de destete de los humanos modernos si no estuviera modificada por motivos culturales?

Como todos los mamíferos, los humanos tenemos glándulas mamarias cuya función es nutrir a la progenie. Dentro de la clase Mamíferos, los humanos pertenecemos al orden de los Primates y poseemos el patrón básico de éstos para la actividad de amamantar y destetar, patrón que se ha moldeado durante más de 65 millones de años de selección natural con objeto de asegurar el mayor índice posible de supervivencia en la progenie de los primates. Se supone que este patrón básico tiene una esencia fundamentalmente genética. Además, también hay variables del ciclo vital de los primates no humanos asociadas con la edad a la que se produce el destete. ¿Qué sugieren estas variables con respecto a la edad “natural” de destetar a los humanos?

Destete al alcanzar el triple o cuádruple del peso del nacimiento. La idea de que los mamíferos destetan a sus crías cuando éstas triplican o cuadruplican su peso de nacimiento aparece extensamente en la bibliografía sobre lactancia (Lawrence 1989). Este regla de tres es válida para los pequeños mamíferos, pero no para los grandes. Las investigaciones recientes se han centrado en la edad de destete y en el crecimiento de los grandes mamíferos, incluidos los primates. Los resultados indican que el destete ocurre algunos meses después de cuadruplicar el peso de nacimiento, y no al triplicarlo (Lee, Majluf y Gordon 1991). Como promedio, ¿cuándo cuadruplican su peso de nacimiento los bebés de los EE.UU.? Los varones en torno a los 27 meses y las niñas en torno a los 30.

Destete al alcanzar un tercio del peso de adulto. Otros estudios sugieren que los primates se comportan como otros mamíferos destetando a cada uno de sus descendientes cuando alcanzan un tercio de su peso de adulto (Charnov y Berrigan, 1993). Los humanos alcanzan diferentes tamaños, pero con este método de comparación el destete tendría lugar tras 4 – 7 años de lactancia, siendo los niños generalmente amamantados por más tiempo que las niñas y los individuos pertenecientes a grupos de población de mayor tamaño por más tiempo que los pertenecientes a grupos de menor tamaño.

Destete de acuerdo con el tamaño del cuerpo adulto. Harvey y Clutton-Brock (1985) publicaron un estudio sobre las variables del ciclo vital de los primates que incluía una fórmula para calcular la edad de destete en función del peso del cuerpo de una hembra adulta. La ecuación predice la edad de destete para los humanos entre los 2,8 y 3,7 años, dependiendo del peso medio del cuerpo de una hembra adulta, siendo las poblaciones formadas por individuos de mayor tamaño las que amamantan durante más tiempo.

Destete en función de la duración del período de gestación. A menudo la bibliografía afirma que entre los mamíferos en general la edad de destete coincide aproximadamente con la duración del período de gestación (Lawrence 1989). Con este criterio, el destete en los humanos debería ocurrir tras sólo nueve meses de lactancia. Sin embargo, esta relación uno a uno se ve fuertemente afectada por el tamaño del animal adulto. En muchos primates pequeños, la duración de la lactancia es inferior a la duración del período de gestación. Entre las especies de primates de gran tamaño, la duración del período de lactancia excede ampliamente la duración media del período de gestación. Para los familiares más cercanos del género humano, el chimpancé y el gorila, la duración de la lactancia es superior en más de seis veces a la duración del período de gestación. Los humanos se encuentran entre los primates más grandes y comparten más del 98% de su material genético con los chimpancés y los gorilas. Según estas comparaciones, una estimación de la edad natural de destete para los humanos sería como mínimo de seis veces la duración del período gestante, esto es, 4,5 años.

Destete en función de la erupción dental. De acuerdo con las investigaciones de Smith (1991), muchos primates destetan a su progenie cuando ésta desarrolla sus primeros molares permanentes. La erupción de los primeros molares permanentes tiene lugar en los humanos modernos aproximadamente a los 5,5 o 6 años. Es interesante señalar que los humanos alcanzan la autonomía inmunológica en torno a los seis años de vida, lo cual permite suponer que, a lo largo de nuestro reciente pasado evolutivo, los niños disponían de la inmunidad activa que proporciona la leche materna hasta esa edad más o menos (Frederikson).

Nuestro pasado evolutivo ha creado un organismo que delega en la lactancia el suministro del contexto para el desarrollo físico, cognitivo y emocional. Los datos sobre primates no humanos sugieren que los niños humanos están diseñados para recibir todos los beneficios de la lactancia durante un período mínimo de 2 años y medio y un aparente límite máximo de unos 7 años. La selección natural ha favorecido a los niños que presentan una fuerte predisposición genética a esperar ser amamantados varios años desde su nacimiento, por lo que el instinto de mamar permanece fuerte en ellos durante todo este período. Hoy en día muchas sociedades pueden satisfacer las necesidades nutritivas de los niños a partir del tercer o cuarto año de edad con alimentos de adultos modificados. Las sociedades industrializadas occidentales pueden compensar algunos (que no todos) los beneficios inmunológicos de la lactancia por medio de antibióticos, vacunas y mejoras sanitarias e higiénicas. Pero las necesidades físicas, cognitivas y emocionales de los niños persisten. Los profesionales de la asistencia sanitaria, los padres y el público en general deberían tomar conciencia de que entre los tres y los siete años es una edad razonable y apropiada para destetar a los humanos, por poco habitual que sea en los EE.UU. amamantar a un niño cuando ya ha dejado de ser bebé.

Traduccion por Pilar García-Romeu.

DESTETE

El destete: Duración de la lactancia

TEXTO EXTRAIDO DE http://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-4-cuando-los-ninos-crecen/el-destete/
La edad en que ocurre el destete por completo, es decir, que el niño abandona definitivamente la leche materna, es variable y está influido por factores de muy diversa índole. No hay razones científicas por lo que se deba recomendar dejar la leche materna a una determinada edad.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) en su nueva declaración de 1997 y la OMS recomiendan unos tiempos mínimos de duración de la lactancia materna ( 1 año y 2 años respectivamente), recalcando que son tiempos mínimos y que el tiempo máximo queda a elección de la pareja lactante, es decir de la madre y de su hijo.

El Dr. Lawrence Gartner, presidente del grupo de trabajo sobre lactancia responsable de la última declaración de la AAP (1) explica que “la Academia no ha establecido un límite superior. Hay niños que son amamantados hasta los 4, 5 o 6 años. Esto puede ser infrecuente pero no perjudicial”.

Pese a que el momento del destete definitivo es una elección personal, desgraciadamente a lo largo de este siglo muchas mujeres, casi sin darse cuenta, han ido delegando en diversos profesionales la responsabilidad de decidir por ellas el momento del cese de la lactancia. Y éstos, por lo general, han hecho sus recomendaciones basándose más en sus opiniones personales, fruto de los mitos culturales de su tiempo, que en razones científicas.

Se debe tener en cuenta que el destete no solo es un cambio en la dieta del niño, sino que es un asunto muy serio con gran repercusión emocional para él y para su madre. El niño puede experimentar sentimientos de frustración y de abandono, al no entender por qué su madre le niega algo tan importante para él; la madre, a su vez, puede experimentar sentimientos de pérdida y de tristeza por haber tenido que cambiar esta forma de relación íntima con su hijo.

Por todo ello las recomendaciones arbitrarias sobre la limitación de la lactancia, que no tienen en cuenta los deseos de la madre y de su hijo, son simplemente inaceptables.

Destete forzso
En algunas ocasiones el destete se hace inevitable por causas médicas u otras.

Cuando el destete ha de ser impuesto, por un motivo totalmente justificado, antes de que la madre o el niño estén preparados para ello, ambos necesitaran apoyo y comprensión.

De todas formas, antes de tomar esa decisión, sería de gran importancia que la madre buscara información contrastada sobre la necesidad de ese destete, ya que con demasiada frecuencia se tiende a inhibir lactancias sin una justificación científica real.

Conviene saber que los medicamentos realmente incompatibles con la lactancia son muy pocos y las enfermedades que contraindican la lactancia son menos aún.

Destete voluntario
El destete puede ocurrir a iniciativa de la madre o del niño. En situaciones ideales seria deseable que el destete se produjera de mutuo acuerdo y fuera un proceso tan satisfactorio y enriquecedor como la lactancia, pero esto no siempre sucede.

La decisión sobre el momento del destete puede tener grandes variaciones de una madre a otra y también de un niño a otro.

En ocasiones la madre puede sentir deseos de poner fin a la lactancia antes que su hijo esté preparado para aceptarlo. Otras veces quien decide ponerle fin puede ser el niño a pesar de que su madre no tuviera ningún inconveniente en continuar.

Sea cual sea el momento en que uno de los integrantes de la pareja lactante desea ponerle fin, o sean cuales sean los motivos, es importante recordar que se trata de una opción personal y que todas son respetables.

Destete a iniciativa del niño
Si el destete sucede a iniciativa del niño va a ser él quien marque la pauta.

Algunos niños simplemente un buen día deciden que no quieren mamar más.

Otros lo hacen más despacio, paulatinamente se van desinteresando por la lactancia materna, reduciendo la demanda hasta que ésta cesa por completo. Los hay que primero maman solo una vez al día, luego una vez cada varios días, hasta que simplemente dejan de pedir.

Un nuevo embarazo puede tener un papel en el destete del hijo anterior. Debido a los cambios de la leche durante el embarazo (menor volumen, distinto sabor) muchos niños se destetan solos en esta época. Otros prefieren seguir mamando, y continuar haciéndolo tras el nacimiento del nuevo hermano. A esta situación de dos niños de diferentes edades mamando a un tiempo se la ha llamado “lactancia en tándem”.

Destete a iniciativa de la madre
Una madre puede tener diversas razones para desear que el destete tenga lugar; desde razones médicas, emocionales, presiones familiares, sociales, etc.

El momento en que una madre empieza a desear el cese de su lactancia es también muy variable. A algunas les puede suceder a los pocos días o meses, a otras al cabo de algunos años.

En cualquier caso es preferible un destete gradual a un destete brusco. Este último puede generar ingurgitación mamaria (pechos hinchados, duros y doloridos) e incluso mastitis (inflamación e infección del pecho generalmente después de la obstrucción de un conducto debido al cese del drenaje), que no ocurrirían si se permitiese la adaptación de la mama a la disminución progresiva de la succión, como ocurre durante el destete gradual (A menor succión, menor producción hasta que ésta cesa por completo). Desde un punto de vista emocional el destete gradual también es más fácil para el niño.

El destete supone mucho esfuerzo, y madres que han destetado activamente a sus hijos suelen decir que no les quedaba mucho tiempo libre, ya que tenían que emplearlo en distraer a sus hijos de otro modo.

Los niños que son destetados antes de superar su necesidad de chupar pueden empezar a chuparse el dedo o incluso a usar chupete si se le ofrece, siendo sustitutos del amamantamiento que pueden proporcionar cierto consuelo a un niño frustrado por el destete.

La noche puede ser un momento especialmente difícil para un pequeño que espera mamar y no puede entender la reticencia de su madre; a esa hora pocos de la familia van a estar especialmente racionales y pacientes; el padre puede hacer que el proceso nocturno sea mejor tolerado, proporcionando los cuidados nocturnos al pequeño.

Ideas y sugerencias para acelerar un destete
No ofrecer, no rechazar.
No garantiza el tiempo que pueda prolongarse el destete. Es el menos doloroso para el niño.
Distracción.
Se trata de identificar los momentos, lugares y circunstancias en los que el niño suele pedir el pecho, y anticipar alternativas al amamantamiento, para que el niño dirija su atención hacia algo nuevo y atractivo en vez de hacia la pérdida de algo entrañable como mamar.
Sustitución.
Se ofrece comida o bebida al niño para evitar que pida el pecho por hambre. No se trata de sobornarlo con golosinas para que deje el pecho. Sólo funcionará cuando el niño tenga hambre. Hay que tener en cuenta que los niños también maman por afecto hacia su madre, para sentir su cercanía, por consuelo si están cansados, frustrados o con miedo.
Aplazamiento.
Con un niño que ya nos entiende se puede negociar el demorar una toma. El niño debe ser lo bastante maduro para aceptar la espera. Se le puede ofrecer algo que le mantenga contento mientras tanto.
El destete por abandono, es decir que la madre se separe del niño por unos días, no es recomendable, ya que el niño no solo se ve privado bruscamente de la leche de su madre, sino también de su presencia, que es vital para su salud afectiva y emocional (3).

El destete natural
Algunas personas creen que si el niño no es activamente animado a destetarse, no lo hará nunca por si mismo; sin embargo, esta idea es errónea, como lo demuestra el hecho de que en sociedades en que se permite al niño mamar tanto tiempo como quiera, acaba por destetarse él solo.

En la mayoría de sociedades humanas el destete suele ocurrir pasados los 2 o 3 años de edad; en nuestra cultura ocurría así hasta hace poco más de un siglo. Los acontecimientos que han condicionado en nuestro medio el rechazo cultural hacia la lactancia más allá del primer año son complejos, pero no dejan de ser cuestiones culturales, que no tienen que ver con las necesidades biológicas ni psicológicas del niño.

Está muy extendida la creencia de que a partir de una cierta edad la leche materna no alimenta, que el niño mayor que mama es por vicio, o de que la lactancia prolongada afecta negativamente el desarrollo psicológico del niño. Estas creencias han llegado a calar profundamente en la mayoría de las personas, incluyendo médicos, psicólogos y pedagogos.

Esta presión cultural en contra es el principal inconveniente de la lactancia prolongada; en algunos países, como Estados Unidos, es algo tan inusual que algunos han llegado a verla como una perversión. Existen casos de madres acusadas de abusos contra sus hijos.

De hecho, el estigma social de continuar amamantando a un niño que ya camina o que va a la escuela fuerza incluso a madres seguras de sí mismas a hacerlo en la clandestinidad; los que más han dañado la lactancia prolongada han sido los profesionales de la salud, dando información sin base científica real, a la vez que desalentando a las madres que han querido prolongar la lactancia.

Cada especie de mamíferos tiene una edad en la que el destete ocurre de forma natural, que probablemente esté condicionada genéticamente. En nuestra especie es difícil deslindar lo cultural de lo biológico.

La antropóloga K. Dettwyler, de la Universidad de Texas, ha recogido información acerca de la edad de destete de los primates no humanos, poniéndola en relación con variables del ciclo vital, tales como peso al nacimiento, peso del adulto, periodo de gestación y erupción de molares permanentes; extrapolando estos datos a la especie humana, parece que el destete natural podría ocurrir entre los 2 años y medio y los 7 años (4).

Estos datos vienen a ser apoyados por dos hechos de diversa índole:

En sociedades actuales en las que el rechazo cultural a la lactancia prolongada no existe, las madres amamantan a sus hijos hasta los 4 años por término medio.
Se estima que el sistema inmunitario de los seres humanos no está maduro y plenamente operativo hasta los 6 años de edad.

Cambios en la leche durante el destete
Existe la creencia popular de que a una determinada edad del niño la leche materna pierde sus propiedades nutritivas. Esto no sólo no es así, sino que no existe ningún alimento que aisladamente supere el valor nutritivo de la leche. Si que la pueden superar en algún nutriente en concreto (Por ejemplo, el hígado la supera en hierro, la papaya en vitamina C y la carne de buey en proteínas) pero no en todos a la vez; de manera que la leche materna sigue siendo el alimento más nutritivo de cuantos pueda tomar un niño, aunque tenga tres o cuatro años.

Existen algunos estudios que evalúan los cambios en la composición de la leche materna durante el proceso del destete, en ellos se demuestra que el volumen de leche disminuye en proporción a la cantidad de otros alimentos que tome el niño (a menor hambre, menor succión y menor producción de leche). La concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal (5). Los factores inmunitarios se mantienen durante el destete gradual (6). Hay que decir que estos estudios se hicieron en niños que fueron destetados por causa del propio estudio, a la edad de 7 meses, y que el destete duró 3 meses, pero no dice nada de lo que puede ocurrir durante el destete natural, que puede tardar varios años.

Falso destete
A lo largo del primer año de vida pueden existir momentos en los que el niño muestra un menor interés por la lactancia, como consecuencia de su propio desarrollo (Por ejemplo alrededor de los 9 meses) (7). Esto no debe ser confundido con el verdadero destete. Más bien es consecuencia del creciente interés del niño por su entorno, que le hace distraerse fácilmente del pecho. En un ambiente tranquilo, con luz tenue, con un menor nivel de estimulación, el niño mamará cuanto necesite, recuperando “el tiempo perdido”.

Si pensamos que la leche es un alimento de gran importancia en la dieta del niño, al menos durante sus dos primeros años de vida, no es razonable pensar que ya no le hace falta la leche de su madre pero sí en cambio otro tipo de leche. La naturaleza no tiene previsto que una cría tome leche de una especie distinta a la suya.

En cualquier caso, si una madre no desea prolongar la lactancia hasta que el niño decida dejarlo, tal vez le sea más fácil destetarlo entre la edad de los 9 y 14 meses. Sin embargo la decisión de la madre de destetar puede no ser firme a esa edad, por lo que no se debería alentar a la madre a que lo haga con el fin de evitarle supuestas futuras molestias que tal vez no se presenten nunca.

Huelga de lactancia
A veces ocurre que un niño de repente se niega a mamar de forma brusca. A esta conducta se ha llamado “huelga de lactancia”, es autolimitada y no debe ser confundida con un verdadero destete. Las causas de esta situación pueden ser muy variadas y a veces una madre tendrá que investigar que ha ocurrido en su caso. Si se identifica y evita el motivo, la lactancia continuará.

A veces puede ser necesario más esfuerzo, especialmente si el motivo no ha sido identificado o no es evitable. Puede ser útil ofrecer el pecho en un lugar relajado, a media luz, sin distracciones o cuando el niño está medio dormido. Suele ser contraproducente intentar rendir al niño por hambre. Mientras se reinicia el amamantamiento la madre puede extraerse la leche, que le puede ser ofrecida al niño con vaso o cucharilla.

Resumen basado en:

Dra. Pilar Serrano Aguayo. Alimentación complementaria y destete en el niño. En: Lactancia Materna. Josefa Aguayo Maldonado (Ed.) Universidad de Sevilla. 2001

Ruth A. Lawrence. La Lactancia Materna: Una guía para la profesión médica. Cuarta edición. Mosby 1996

BIBLIOGRAFIA

American Academy of pediatrics Work Group on Breastfeeding. Breastfeeding and the use of human milk. pediatrics, 1997; 100:1035-1039
Burmgarner, N.J. Mothering your nursing toddler. La Leche League International de. 1982.
Bowlby, J. The making and breaking of affectional bonds. tavistock pub. 1979
Stuart-Macadam, p.; Dettwyler, K.A. Breastfeeding, Biocultural perspectives. Aldine de Gruyter editors. New York 1995.
Garza, C.; Johnson, C.A.; Smith, E. et al. Changes in nutrient composition of human milk during gradual weaning. Am J Clin Nutr 1983; 37:61
Goldman, A.S.; Goldblum, R.M. inmunologic components in human milk during weaning. Acta Paedatr Scand 1983; 72:133
Brazelton, T.B. Infants and mothers: Differences in development. Delacorte. New York 1969

Extracción Manual y Masaje del Pecho

 

 La extracción manual es una herramienta importante entre las disponibles para la lactancia. Les acercamos este video realizado por Maya Bolman, IBCLC y Ann Witt, MD, FABM, IBCLC y traducido por Veronica Garea, MS, PhD, IBCLC . Agradecemos a Maya Bolman la oportunidad de hacer que este video esté disponible para las madres de habla hispana.

Video: todos los derechos de Maya Bolman y Ann Witt. 


“Puede usarse nuestro video con objetivos educativos y en contextos que no violen el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna de la OMS. El video no puede ser editado. Debe ser reproducido con todos los créditos tal como se muestran en el video. / You may use our video for educational purposes and not in any context that violates the WHO International Code on the Marketing of Breastmilk Substitutes.   The video should not be edited.  It should be played with full accreditation as noted in the video”

ILicencia Creative Commons

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LACTANCIA: ANATOMIA Y FISIOLOGIA

Cómo funciona la lactancia
¿Cómo es la mama?

La mama es una glándula formada por varios sacos donde se produce la leche, llamados alveolos (en azul)

Cuando el pecho recibe la señal de que un niño está mamando (y por tanto estimulando el pecho) o que va a mamar (por ejemplo, cuando el bebé llora), se liberan una serie de hormonas a la sangre materna (prolactina y oxitocina), que dan la orden al pecho de producir leche.

Es decir, el pecho no es estrictamente un almacén donde se guarda la leche a la espera de que la saquen, porque sino, una vez vaciado, habría que esperar un tiempo a que se volviera a llenar. Pero esto no ocurre así, se va produciendo según se va gastando.

Los alveolos vierten su producción de leche a una serie de conductos llamados galactóforos (en verde) que, como tuberías, van uniéndose hasta convertirse en conductos más amplios en la base del pezón.

Se pensaba que estos conductos, en su parte final, justo por detrás del pezón, se dilataban formando una especie de sacos donde la leche se acumulaba esperando a que el bebé la sacara. Estos sacos se denominaban senos galactóforos, pero la realidad es que no se han podido observar ni por ecografía ni por ningún otro método diagnóstico, por lo que ya no se habla de senos galactóforos, sino simplemente de conductos. En cualquier caso, podría pensarse que esta parte se dilata cuando hubiera por ejemplo induración mamaria, igual que se dilata un ureter cuando hay problemas renales, pero no se ha podido demostrar nada al respecto.

El bebé, al mamar, combina los movimientos de succión y ordeñe, haciendo movimientos con la boca que presionan en la zona donde antes se pensaba que estaban los senos galactóforos (que realmente no existen), en la base de la areola, para hacer que salga la leche.

¿Cómo se produce la leche?

El pecho es una fábrica muy inteligente: produce leche según la demanda que tenga: si el bebé no estimula el pecho mamando, no se produce leche (¿para qué? Si nadie se la va a tomar), pero si el bebé mama muy a menudo, el pecho produce toda la leche que el bebé pida.

Cuanto más mame, más producción de leche habrá. Si deja de mamar, dejará de producir leche. (por eso una misma mujer puede amamantar a más de un niño a la vez, porque cuanta más estimulación, más producción).

Este mecanismo de producción explica por qué al principio, los bebés maman muy a menudo, incluso cada 20-30 minutos, porque tienen que estimular al pecho mandándole la señal de que produzca leche. Tiene que poner la fábrica a funcionar a todo gas. Si esto ocurre, el pecho empezará a fabricar leche, y así, en unos pocos días, pasará de ser calostro (que es leche también, pero muy concentrada), a ser leche madura.

Si en esta primera fase de “encender motores”, sustituimos tomas de pecho por biberones de fórmula artificial, el pecho no recibirá la señal de producir, y por tanto, cada vez tendremos menos leche. Cada vez que damos el biberón, es una oportunidad perdida para que el bebé estimule el pecho al mamar y éste reaccione produciendo la leche que el bebé le pide. El pecho que es repetidamente estimulado, producirá la leche que el bebé le pida.

¿Y por qué la leche va cambiando?

Pues porque también cambian las necesidades del bebé.

La leche está formada por un 80-90% de agua (por eso, no es necesario ofrecerles agua a los bebés, ni siquiera en verano, si tienen sed, maman). El resto de componentes son proteínas, grasas e hidratos de carbono. La proporción de cada uno cambia según el momento de la toma y la etapa de crecimiento del bebé. El pecho va adaptando la leche a lo que el bebé necesita, incluso cuando están enfermos, se adapta a las necesidades del bebé.

Cuando nacen, los bebés más que comer, necesitan protegerse de todas las infecciones que hay fuera del útero, necesitan desarrollar rápidamente su sistema inmune. Por eso, el calostro, es muy rico en proteínas, que son principalmente inmunoglobulinas, defensas que la madre fabrica para proteger a su bebé de infecciones.

La función básica del calostro no es engordar al bebé, sino protegerle de infecciones. Es normal, e incluso necesario que los bebés pierdan peso los primeros días: nacen muy hinchados y van perdiendo líquido. Los bebés nacen con una grasa distribuida por todo el cuerpo que utilizan como fuente de energía mientras empiezan a estimular el pecho para producir leche, es la llamada grasa parda, y tiene esa función. No pasa nada porque pierdan peso al nacer, de hecho, los bebés que en vez de perder, ganan, de mayores tienen más problemas de obesidad.

Además, su estómago los primeros días es muy pequeño, por lo que toleran poca cantidad de alimento cada vez, por eso el calostro es tan concentrado, y por eso piden tan a menudo. No porque el calostro no les sacie, sino porque necesitan hacer muchas tomas muy frecuentes (lo que además sirve para estimular mucho el pecho).

Cuando pasan esos primeros días, poco a poco va apareciendo la leche madura, y algunas mujeres experimentan la conocida como “subida de la leche” (o bajada, según el país, la leche sube o baja..). Pero no sentirla no significa que no tengamos leche, no todas las mujeres la notan.

La leche madura tiene más grasa y menos proteínas, porque el bebé ya está protegido (aunque le siguen llegando defensas por la leche), y es una leche más de engorde. Pero toda esa grasa que engorda y sacia, no sale hasta el final de la toma.

Cuando el bebé empieza a mamar, lo primero calma su sed, por eso la leche del principio es aguada. Según avanza la toma, va saliendo cada vez más concentrada, dejando la grasa para el final. Por eso es muy importante dejarle mamar a su ritmo y todo lo que quiera (en lugar de limitarle el tiempo a 10-15 minutos como se decía erróneamente antes).

 

TEXTO EXTRAIDO DE ESTE EXCELENTE BLOG: http://matronataurt.blogspot.com.ar/2013/06/como-funciona-la-lactancia.html

lactancia salvaje

La lactancia salvaje por Laura Gutman

La mayoría de las madres que consultamos por dificultades en la lactancia estamos preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y apoyo efectivo por parte de los individuos o las comunidades que favorezcan el encuentro con su esencia personal.
La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajes que responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.
Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.
Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.
Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.
Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.
Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.
Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.
La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas que insisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.
Contrariamente a lo que se supone, los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales. La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.
Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes.También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya que un pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficiente para ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.
Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quien sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.

otra postura para dar de mamar…

posicion lactanciaque mejor que ser creativos a la hora de dar de mamar…   bebeamamantado

ciclo de oferta y demanda

ofertaydemanda lactancia materna

sobre los ductos lactiferos

Los ductos no están siempre distribuidos en forma radial o simétrico
La función principal de los ductos es transportar, no almacenar la leche
El diámetro de un conducto en reposo (antes de la secreción de leche) varía entre mujeres (rango: 1 a 4.4 mm). Media 2 mm de diámetro.
Durante la eyección los ductos aumentan su diámetro (promedio 58%).
Los conductos se ramifican cerca del pezón

Son superficiales
Se comprimen y obstruyen con facilidad
El 70% del tejido glandular se halla a 30 milímetros de la base del pezón dentro del radio de la areóla. Este tejido es responsable de producir y transportar la leche hacia el pezón

Los alvéolos están agrupados de 10 a 100 y forman lobulillos
Los lobulillos se unen y se integran en 4 a 18 lóbulos. En promedio 9 aperturas por donde sale la leche
El ligamento suspensorio de Cooper brinda un soporte flexible de tejido conectivo

El tejido graso o adiposo protege el pecho y se halla en tres áreas: subcutánea, intraglandular, retromamaria

La grasa intraglandular se entremezcla con el tejido glandular y es difícil de separar.
La relación entre tejido glandular y graso es 2 a 1 (63 versus 37%)
En la base del pezón, la grasa subcutánea es mínima

La descripción convencional de los senos lactíferos no existe

ductoslactiferos lactancia
Los nervios proveen sensibilidad con el fin de provocar la “bajada” de la leche
La sangre provee los nutrientes y otros componentes para producir la leche
El sistema linfático limpia el pecho de desperdicios

MASTITIS… UN DOLOR DE ESOS!

dale vida!La mastitis se refiere a un proceso inflamatorio mamario ocasionado por una  infección bacteriana. Aunque se puede presentar en mujeres que no están lactando es más frecuente observar esta afección durante el periodo de lactancia materna cuando los cambios anatómicos y fisiológicos que sufren las mamas, aunados al trauma local que ejerce la succión del bebé, las hacen más susceptibles de sufrir lesiones y por ende, infecciones.

Esta entidad representa la patología infecciosa más frecuente del periodo post parto y probablemente la causa más frecuente de infecciones mamarias en la vida de una mujer.   A pesar de esto, la frecuencia con que se manifiesta es bastante baja: 1-3 casos por cada 100 mujeres.  La infección mamaria es tan infrecuente fuera de la lactancia que cuando se nos menciona la palabra mastitis automáticamente pensamos en el periodo post-parto y lactancia materna.  La infección es usualmente unilateral.  Llama la atención que a pesar del trauma repetitivo ocasionado por la succión vigorosa del bebé (aun cuando el bebé ya tiene dientes) los casos sean bastante pocos.  Muchos de nosotros sabemos y muchas han experimentado las molestias que genera la lactancia materna en sus primeros días: dolor y rotura del pezón y la areola, y a pesar de esto la madre es capaz de seguir amamantando sin presentarse mayores problemas.

Por que se origina?

Esta es una infección bacteriana de la mama lactante originada por la invasión de bacterias a través de pequeñas fisuras y excoriaciones de la areola y el pezón que han sido producidas por el efecto traumático de la succión del bebé.  Típicamente, la mayoría de los casos se presentan en las primeras semanas después del parto.  Aunque algunos autores dicen que se puede presentar en cualquier momento, lo cierto es que la mayoría de los casos que he manejado han ocurrido entre la segunda y la sexta semana después del parto o cesárea.  Afortunadamente el manejo es muy sencillo y solo un par de veces he tenido que hacer algún procedimiento de cirugía menor.

Como se manifiesta?

Una vez que las bacterias han penetrado el tejido mamario a través de excoriaciones de la areola o el pezón, lo mismo que ocurriría con cualquier herida en la piel, las bacterias crecen localmente y se genera una reacción inflamatoria que se empieza a notar por un poco de dolor en alguno de los lados de la mama, especialmente en los cuadrantes externos;  posteriormente se comienza a sentir más caliente esa zona y empieza a aparecer una coloración rosada de la piel localizada sobre el sitio de la infección.  Con cierta frecuencia la paciente cuenta que ha tenido algunos episodios de escalofríos y fiebre (38-39,5*C).  Refiere también que hay dolor cada vez más intenso al tacto o cuando amamanta al bebé pero que cuando vacía la leche de los senos se siente un poco aliviada. Es posible exprimir cierta cantidad de pus a través de algunos de los orificios del pezón.  Casi invariablemente solo se ve afectada una mama

Como se diagnostica ?

El diagnostico es muy fácil y aunque podría hacerse con solo hablar por teléfono con la paciente (esto es muy frecuente en nuestro país), debe evitarse esta practica ya que los senos deben examinarse exhaustivamente para determinar el grado de afección y descartar complicaciones, dar instrucciones idóneas y seleccionar correctamente el tratamiento.

Cual es el Tratamiento?

Tu médico te indicará antibióticos (opcional), analgésicos y te dará instrucciones particulares para tu caso.  La medida más efectiva en el manejo de este problema es vaciar completamente los senos con regularidad:  amamantando, manualmente o usando “Tiraleche”.  Así mismo, se recomienda tomar abundantes líquidos durante el día y utilizar medicamentos para controlar el dolor y la fiebre si existe

Cuales son las complicaciones?

La complicación más frecuente es el “Absceso Mamario”:  cuando la infección es tratada tardíamente el crecimiento bacteriano y la lesión tisular son considerables, se establece una cavidad que se llena de pus, la mama se aprecia muy inflamada, caliente y con una zona muy roja y dolorosa.  El aspecto de la paciente sugiere enfermedad, hay malestar general y fiebre, debido al dolor local la paciente no da pecho con el seno afectado por lo que la congestión láctea empeora aun más el dolor que la paciente ya tiene.  Esta complicación puede aparecer en 5-11% de las mujeres que tienen una mastitis.

Puedo seguir dando el pecho a mi bebé?

Si.  Definitivamente no debes suspender la lactancia porque, a parte de afectar la nutrición de tu bebé, la leche se acumula en tus senos generando más dolor y más riesgo de generar un absceso mamario.  Aun cuando estés tomando antibióticos (adecuados) no debes suspender la lactancia.  Si llegases a tener un absceso mamario es muy probable que tu médico intente drenarlo quirúrgicamente o mediante el uso de una punción guiada por Eco y te prohíba amamantar a tu bebé.  Sin embargo te indicara que sigas extrayendo la leche para evitar mayor congestión mamaria.

Como puedo evitar que me ocurra?

Las medidas son muy sencillas pero la más efectiva es seguir amamantando a tu bebé regularmente.

·       Aseo frecuente del pezón y la areola con agua.  No uses jabones ni alcohol ya que resecas la piel barriendo la grasa lubricante natural que ella produce.

·       Amamanta frecuentemente a tu bebé, evita dar teteros ya que interrumpes el vaciado de la leche acumulada

·       No uses sostenes excesivamente apretados

·       Si vas a trabajar saca leche con el tiraleche para evitar congestión mamaria

·       Al finalizar cada periodo de amamantamiento puedes colocar Vitamina E en cada pezón para ayudar a mantenerlo hidratado:  tomas una gotita de vitamina E y la colocas en tu dedo para luego aplicarla sobre ambos pezones.  No uses mucha porque le puede saber mal al bebé

·      Toma muchos líquidos durante el día, el agua es ideal y no engorda

·      Si tienes algún síntoma fuera de lo usual, o te sientes muy mal, debes comunicarte inmediatamente con tu médico.  En realidad nunca es bueno automedicarse sin una evaluación especializada.

Finalmente, recuerda: la lactancia materna es un milagro de la naturaleza, es inimitable e insustituible.  Rara vez hay algún problema que contraindique su uso y así, la atención adecuada de las mamas evitara que surjan situaciones que podrían llevar a la suspensión de este milagroso recurso de la especie humana.

http://www.maternofetal.net/7mastitis.html